Audioguía Oficial del Castillo de Salobreña
Bienvenida
Castillo de Salobreña Visita Audioguiada – Bienvenida
Bienvenidos al castillo de Salobreña. Con su audioguía podrá adentrarse en la história de este monumento declarado Bien de Interés Cultural en 1985, visitable y abierto al público durante todo el año.
Tras haber subido por empinadas cuestas, estrechas callejuelas y sortear los poco mas de veinte peldaños que discurren por la calle Andres Segovia, ha llegado usted a la torre que da acceso al castillo.
Desde sus torres y adarves, podrá contemplar imponentes panorámicas: la trama urbana de Salobreña, la vega, el Mar Mediterraneo y las cumbres de Sierra Nevada.
El itinerario propuesto le conducirá por diversas zonas del recinto, donde podrá detenerse en determinados puntos, realizar las lecturas interpretativas propuestas, gracias a varios paneles ubicados estratégicamente y a las pistas de la presente audioguia.
Confiando en que la experiencia resulte de su agrado. Comenzamos.
Introducción al monumento.
Situado sobre un promontorio rocoso de más de 100 metros de altura sobre el nivel del mar, su privilegiada ubicación desde época remota, convierte su enclave en un lugar propicio para la ocupación humana; la cual se remonta al III milenio antes de Cristo.
Las primeras referencias escritas del monumento, como fortificación aparecen por primera vez en el siglo X. Su construcción estuvo motivada por razones defensivas, control de la madina y la escenificación y proyección del poder tanto hacia la madina, como hacia el mar. Durante el Reino Nazarí (1232-1492) ocasionalmente fué prisión real y albergó una pequeña zona palatina.
Tras su entrega en 1489 a manos castellanas, la fortaleza conservó su importancia militar hasta el siglo XVIII, siendo reestructurada y readaptada a las nuevas necesidades, militares. Ejerciendo el papel, de punto de control de un territorio, que no se pacificará hasta que se sofoque la rebelión morisca a fines del siglo XVI.
En 1490 se proyectaron las primeras reformas encaminadas a fortalecer sus puntos más débiles en repuesta a la inseguridad reinante en los momentos finales de la Guerra de Granada y al temor a un ataque desde el Norte de Africa.
Llegado el siglo XVIII, el castillo padecía un estado de ruina importante. En 1849 ya está abandonado por ser inútil desde el punto de vista militar.
Desde finales del siglo XIX a mediados del XX, el castillo fue propiedad privada, siendo cedido en 1964, por la Hacienda Pública, al Ayuntamiento de Salobreña, que lo rehabilita para su visita y lo acondiciona como espacio escénico siendo necesario para ello la realización de 7 proyectos de restauración.
Torre-Puerta principal.Taquilla-Información.
Se ubica en el extremo NE del recinto y es una puerta en recodo en forma de L simple, integrada en una torre de planta cuadrangular. Este tipo de torre de acceso, utilizado desde época almohade, se generalizó en el reino nazari, pues su singular disposición permite una mejor defensa y suaviza la pendiente de acceso.
Esta torre comunicaba directamente la fortaleza con la medina en época nazarí y posiblemente en este periodo se encontrase desplazada hacia la cercana Torre del Cubo, en el lienzo de muralla que las conecta. Las reformas castellanas encaminadas a mejorar la defensa de este sector de la fortaleza para instalar la artilleria, propiciaron su construccion en la ubicación actual, a finales del siglo XV.
La puerta falsa del campo.
Se situa en el tramo de muralla que cierra el pasillo de acceso a la fortaleza por el norte. Su función era la de permitir la salida desde la alcazaba sin pasar por la madina o ciudad.
Se desconoce cuando perdio su función, y ya en un plano de 1722 no aparece indicada.
Tras las obras de restauración, en 1974, el muro fue consolidado exteriormente y ocultada la puerta a igual que en el interior que fue revestido con un muro nuevo levantado para ampliar el paso de ronda que conecta la terraza de la torre de acceso con el recinto de la Coracha y que deja entrever los restos de los vanos primitivos.
Barrera de artillería y Torre del Cubo
Barrera de artillería y Torre del Cubo
Barrera de artilleria y torre del Cubo
Esta estructura parte del ángulo suroccidental de la torre-puerta y termina al contactar con el recinto meridional. La barrera artillera se compone de dos tramos de diferente longitud articulados
por la torre del Cubo:
El primer tramo es el más largo y se sitúa entre la puerta principal de la fortaleza y la torre de planta semicircular que hay en el centro del frente oriental de la fortaleza. Fue recrecido y rematado con una hilada de merlones de ladrillo durante la restauración efectuada en el pasado siglo. Su proximidad a la puerta principal de acceso es lo que explica que acoja tres de las cuatro troneras que hay en este frente.
El segundo tramo es mucho más corto y se sitúa entre la torre del Cubo y el recinto meridional. Cuenta con una sola tronera que estaba oculta por sucesivos rellenos contemporáneos que una vez retirados dejó a la vista un pavimento de piedras de tamaño mediano trabadas con argamasa rica en cal y dispuestas irregularmente.
La torre del Cubo
Forma parte de la barrera artillera que acabamos de describir y por ello presenta una fábrica muy similar. Es de planta semicircular y también está dotada de troneras artilleras. Su puerta de entrada está abierta en su lado oeste y fue rehecha completamente en la restauración del siglo pasado. En el interior hay una sola estancia cubierta con bóveda baída de ladrillo con un orificio central de ventilación.
Durante la intervención arqueológica se exhumó un mortero de piedra de grandes dimensiones, probablemente utilizado para la preparación de la pólvora, pues esta torre estaba diseñada para poder tener tres cañones.
Fuera de la torre y adosado a ella se identificó una rampa delimitada por un muro de contención de mampostería, construido con el fin de evitar que los abundantes escombros producidos por la ruina de la propia fortaleza obstruyeran el acceso a la torre. A continuación, se observa el derrumbe de un fragmento de muralla, al parecer de la cercana torre Nueva.
La Torre Nueva
La Torre Nueva
Recinto meridional
Como su nombre indica se encuentra en el extremo más meridional de la fortaleza. Su cercanía a la puerta principal de la alcazaba permite atribuirle una función de espacio destinado a las caballerizas y a la tropa. Tanto en época islámica como castellana este espacio siempre estuvo diferenciado y separado de los otros.
Aunque en época andalusí este recinto fue más amplio, se puede decir que no ha sufrido gandes cambios hasta hoy.
Sus límites fueron los siguientes: por el noroeste hubo una muralla andalusí que fue arrasada cuando se construyó la segunda barrera artillera castellana; por el sureste se conserva la obra andalusí de tapial bajo el recrecido castellano de mampostería; por el suroeste, el actual baluarte del Aljibe eliminó todo rastro del diseño original, donde posiblemente debió de emplazarse el llamado «Torrejón del aljibe»; finalmente, por el noreste, identificamos un espacio rectangular que acogió una puerta acodada.
En el extremo meridional de esta muralla se situaba el llamado Torrejón del aljibe» que debió de desaparecer con la construcción del baluarte castellano.
Durante las últimas décadas del siglo XX el castillo se utilizó para la celebración de diversas actividades culturales. Inclusive allbergó en este recinto en la década de los 80 un león, de nombre Jimmy, que llegó a ser muy popular en la zona.
Al pie de la Torre Nueva, podemos identificar una serie de estructuras que cerraban el recinto por este lado y datan de época andalusí. Los muros forman un espacio rectangular que funcionó como puerta acodada por la que se accedía a este recinto meridional; su presencia demuestra el alto nivel de control de accesos que existió en el interior de estas alcazabas. Esta puerta daba acceso a dos pasillos-rampas casi simétricos: el que permitía subir al recinto superior, en el que estaba el área palatina, y el que bordeando la torre Nueva se dirigía hacia el norte con el fin de alcanzar el recinto de la torre del Agua. De esta forma se solucionaban los accesos a los recintos superior y norte mejorando la defensa de cada recinto, mediante el diseño de unos pasillos muy angostos que obligaban a los asaltantes a recorrelos en situación de debilidad, pues los defensores de la fortaleza, desde el recinto superior, podían atacarlos fácilmente.
Por las dimensiones de sus muros, se puede decir que este espacio rectangular no debió de tener una planta alta y si tuvo cubierta, fué muy ligera. Posiblemente funcionó como un sistema de barreras de control del paso.
Subiendo la pequeña rampa de acceso al baluarte a su derecha se observan restos de lo que fue el denominado: «Almázen de Pólvora». Se trata de una pequeña estancia de forma ligeramente rectangular; está delimitada al sur por un muro, encalado en su cara interna y al este por un pequeño tabique de ladrillos donde debió de estar su puerta, desaparecida por las obras de restauración en 1981. La estancia estaba solada con un pavimento de piedras hincadas sobre un nivel de tierra apisonada. De esta zona se ha recuperado una bola de hierro, probablemente perteneciente a un cañón de artillería.
El aljibe
Según la información que proporcionan las fuentes escritas, el aljibe que hoy día existe en el extremo meridional de este recinto, bajo el bastión diseñado por Crame, fue proyectado en febrero de 1490. Es de planta rectangular y está cubierto con una bóveda de cañón. Dispone de un grueso enlucido de color rosáceo y está solado con baldosas de barro cocido. Cuenta con dos accesos, uno circular y otro cuadrado, estando este último cegado y sellado por un pavimento de lajas de pizarra correspondiente, probablemente, a la fase de remodelación del baluarte que proyectó Joseph de Crame.
La construcción de este nuevo aljibe es una de las primeras órdenes que se dan tras la toma, lo que evidencia que en la fortaleza castellana se produjeron necesidades inexistentes en la alcazaba musulmana.
Junto a este aljibe se construyó en 1960 un depósito de agua para abastecer a la ciudad.
Recinto Meridional
Recinto Meridional – El Aljibe
Recinto meridional
Como su nombre indica se encuentra en el extremo más meridional de la fortaleza. Su cercanía a la puerta principal de la alcazaba permite atribuirle una función de espacio destinado a las caballerizas y a la tropa. Tanto en época islámica como castellana este espacio siempre estuvo diferenciado y separado de los otros.
Aunque en época andalusí este recinto fue más amplio, se puede decir que no ha sufrido gandes cambios hasta hoy.
Sus límites fueron los siguientes: por el noroeste hubo una muralla andalusí que fue arrasada cuando se construyó la segunda barrera artillera castellana; por el sureste se conserva la obra andalusí de tapial bajo el recrecido castellano de mampostería; por el suroeste, el actual baluarte del Aljibe eliminó todo rastro del diseño original, donde posiblemente debió de emplazarse el llamado «Torrejón del aljibe»; finalmente, por el noreste, identificamos un espacio rectangular que acogió una puerta acodada.
En el extremo meridional de esta muralla se situaba el llamado Torrejón del aljibe» que debió de desaparecer con la construcción del baluarte castellano.
Durante las últimas décadas del siglo XX el castillo se utilizó para la celebración de diversas actividades culturales. Inclusive allbergó en este recinto en la década de los 80 un león, de nombre Jimmy, que llegó a ser muy popular en la zona.
Al pie de la Torre Nueva, podemos identificar una serie de estructuras que cerraban el recinto por este lado y datan de época andalusí. Los muros forman un espacio rectangular que funcionó como puerta acodada por la que se accedía a este recinto meridional; su presencia demuestra el alto nivel de control de accesos que existió en el interior de estas alcazabas. Esta puerta daba acceso a dos pasillos-rampas casi simétricos: el que permitía subir al recinto superior, en el que estaba el área palatina, y el que bordeando la torre Nueva se dirigía hacia el norte con el fin de alcanzar el recinto de la torre del Agua. De esta forma se solucionaban los accesos a los recintos superior y norte mejorando la defensa de cada recinto, mediante el diseño de unos pasillos muy angostos que obligaban a los asaltantes a recorrelos en situación de debilidad, pues los defensores de la fortaleza, desde el recinto superior, podían atacarlos fácilmente.
Por las dimensiones de sus muros, se puede decir que este espacio rectangular no debió de tener una planta alta y si tuvo cubierta, fué muy ligera. Posiblemente funcionó como un sistema de barreras de control del paso.
Subiendo la pequeña rampa de acceso al baluarte a su derecha se observan restos de lo que fue el denominado: «Almázen de Pólvora». Se trata de una pequeña estancia de forma ligeramente rectangular; está delimitada al sur por un muro, encalado en su cara interna y al este por un pequeño tabique de ladrillos donde debió de estar su puerta, desaparecida por las obras de restauración en 1981. La estancia estaba solada con un pavimento de piedras hincadas sobre un nivel de tierra apisonada. De esta zona se ha recuperado una bola de hierro, probablemente perteneciente a un cañón de artillería.
El aljibe.
Según la información que proporcionan las fuentes escritas, el aljibe que hoy día existe en el extremo meridional de este recinto, bajo el bastión diseñado por Crame, fue proyectado en febrero de 1490. Es de planta rectangular y está cubierto con una bóveda de cañón. Dispone de un grueso enlucido de color rosáceo y está solado con baldosas de barro cocido. Cuenta con dos accesos, uno circular y otro cuadrado, estando este último cegado y sellado por un pavimento de lajas de pizarra correspondiente, probablemente, a la fase de remodelación del baluarte que proyectó Joseph de Crame. La construcción de este nuevo aljibe es una de las primeras órdenes que se dan tras la toma, lo que evidencia que en la fortaleza castellana se produjeron necesidades inexistentes en la alcazaba musulmana.
Junto a este aljibe se construyó en 1960 un depósito de agua para abastecer a la ciudad.
Torre de Flanqueo
Torre de Flanqueo
Tras subir por la rampa de madera y recorrer el pasillo junto al antemuro, llegamos a la torre-puerta que da acceso a lo que era el alcázar-alcazaba nazarí, recinto fortificado primigenio. Justo al final del pasillo, a la izquierda de un pequeño arco y tras bajar un tramo de peldaños se accede a la Torre de Flanqueo. Es una torre almenada construida en el siglo XVI, con fábrica de mampostería irregular. Dispone, en su interior a la derecha conforme entramos, de dos troneras abiertas en su costado norte situadas a distinto nivel, para proteger a la segunda barrera de artillería y a su izquierda se encuentran los aseos públicos.
Torre Puerta Recinto Interior
Torre Puerta Recinto Interior
Torre puerta
La cual ha sido conocida con diversos nombres. Nos encontramos ante la típica Torre-Puerta de acceso en recodo simple en la que, una vez superado el arco de entrada en su cara sur, se realiza el acceso en rampa con un quiebro hacia Poniente, antes de ingresar al interior del recinto. Frente al arco de entrada, en el paramento septentrional, se abre un arco ciego que alberga la hornacina que cobijó en su día la imagen de San Onofre, santo del que era fiel devoto el primer alcaide cristiano de la fortaleza Francisco Ramírez de Madrid, quien mandó instalar aquí dicha imagen para simbolizar de esta manera la ocupación cristiana. Y ahí continuó ubicada la imagen hasta bien entrado el siglo XVIII, motivo por el cual esta torre-puerta era conocida como Puerta de San Onofre.
La importancia del recinto superior queda evidenciada por el tamaño y categoría arquitectónica de su puerta. Se trata de un acceso en recodo inscrito en el interior de una torre de planta cuadrada que en origen presentaba muros de tapial. Actualmente su fábrica es de mampostería y ladrillo. Su puerta dispone de un arco de ladrillo enmarcado por su alfiz. El interior del pasillo acodado está cubierto por dos bóvedas de medio cañón que se encuentran mediante arista emplazada en su ángulo. En el muro derecho se aprecia la existencia de dos nichos rematados por arcos de ladrillo de medio punto que albergaron asientos para el descanso de la guardia. Frente a la puerta se localiza otro nicho que contiene una hornacina en la que se dispuso una imagen de san Onofre, una vez que la fortaleza pasó a manos cristianas. La salida hacia el recinto superior se realiza mediante otro arco de ladrillo abierto en la cara norte de la torre. El tamaño de su planta y la documentación histórica hacen pensar en que tuvo una planta alta. Probablemente debió de disponer de unas escaleras en su lado este.
Durante las obras de restauración, esta torre puerta también fue intensamente reconstruida, rematada con una caja de mampostería reforzada en las esquinas con ladrillos, imitando la obra antigua.
Muralla Recinto Superior
Muralla Recinto Superior
Muralla del recinto superior
Esta estructura defensiva, al tenerse que adaptar al terreno natural generó una forma irregular alargada de tendencia triangular con una mayor anchura hacia el norte y con un vértice hacia el sur, donde encontramos la torrepuerta. De la muralla medieval de tapial no queda prácticamente nada y de las reconstrucciones de mampostería realizadas en el siglo XVI permanecen muy pocos restos visibles, debido a que muchos tramos fueron rehechos desde sus cimientos durante las restauraciones realizadas en la segunda mitad del pasado siglo XX. Pese a todo, las nuevas estructuras reproducen el trazado original.
La mezquita- Iglesia
No es descabellado plantear la hipótesis de que una alcazaba andalusí que cuenta con un baño de la categoría del exhumado, albergara en su interior una pequeña mezquita cuya orientación fuera la sureste. Con esta suposición, habría que pensar que el oratorio musulmán, fue reutilizado inicialmente como capilla cristiana sin realizar grandes transformaciones.
Si a la documentación histórica unimos el hallazgo al pie de la torre (Nueva) de un extraño edificio muy bien orientado, podemos concluir afirmando, que se trata de la mezquita de la alcazaba, transformada en iglesia tras la conquista y dotada de un nuevo tejado tras el terremoto de 1494.
El Baño Nazarí
El Baño Nazarí
El Baño nazarí
Que el baño sea el edificio del área palatina mejor conservado, se debe a su emplazamiento en una zona deprimida, situada en el tercio norte del recinto superior. Su conservación se debe a la rápida demolición del edificio, tras la conquista, si bien sus cimientos fueron sellados y se reutilizaron algunos de sus muros. Su planta es cuadrangular y bastante regular en tres de sus lados.
Al ser una instalación de uso y disfrute de la familia real nazarí tenía un acceso privativo desde el palacio, situado en el ángulo noroeste. Una solución muy similar la encontramos en el palacio de Comares, de la Alhambra, donde también se descendía al baño mediante una escalera, salvando así la diferencia de cota que existe entre ambos edificios. De esta estructura, en el baño de Salobreña, sólo se conserva el espacio en el que estuvo la escalera y su primer escalón, el resto fue desmontado cuando todo este frente fue transformado en el salón noroccidental de la vivienda que se construyó encima del baño.
El resto de la planta del baño, aunque mutilada, conserva bastantes elementos que permiten contemplarlo detalladamente. Se organiza espacialmente siguiendo los cánones distributivos identificados, sobre el baño andalusí. Su desarrollo, en este caso, se produce desde el norte hacia el sur, disponiéndose las tres áreas funcionales una detrás de otra: la primera es la seca y está situada en la entrada del baño e inmediata a la escalera; la segunda es la húmeda y es aquí donde encontramos las tres salas habituales: fría, templada y caliente; por último, el área de servicio en la que están el horno, la caldera y la leñera.
Por lo que respecta al sistema de evacuación de aguas, el baño dispone de una red de atarjeas y tuberías que recogen las aguas sucias de las diferentes salas. Todas ellas vierten en una atarjea de mayor capacidad, adosada al exterior del muro perimetral norte del baño. Discurre en dirección oeste-este, con pendiente hacia el este.
La escasa cerámica recuperada asociada con las estancias del baño es de época nazarí. En su mayor parte se trata de fragmentos muy pequeños de cerámica de mesa, transporte y almacenamiento. Entre la cerámica de mesa destacan algunos fragmentos de jarritas vidriadas de gran calidad.
Cabe señalar, que en este edificio lúdico hay una perfecta adaptación tanto al espacio como al terreno escarpado en el que se levanta. Los materiales utilizados son la piedra, el ladrillo y la tapia para las cimentaciones, muros e infraestructuras hidráulicas. Para los pavimentos de las salas más significativas se usan las baldosas vidriadas de colores.
El mortero utilizado fue la argamasa de cal, tanto para los muros de ladrillos como para los de mampostería, aunque para los pavimentos se recurrió a un mortero diferente, de tonalidad rosa, tal vez más apropiado para la adherencia de las baldosas.
El Palacio
El Palacio
El palacio
El edificio residencial, al estar construido sobre roca, en la zona más alta de la plataforma, ha sido el más dañado, debido en gran medida al expolio de sus muros y a la reutilización de sus materiales cuando se hacía un nuevo edificio encima o alrededor. A esto hay que añadir los daños causados por las obras de restauración de mediados del sigloXX, en las que se desfondó toda esta zona llegando incluso a emplear barrenos para destruir la base rocosa y así extraer la piedra necesaria para reconstruir murallas y torres. Lo cual explica que sea este edificio el más arrasado, llegando a casi su práctica desaparición.
Su identificación no fue difícil, debido a la relativa buena conservación de otras dependencias que, al estar habitualmente anexas al palacio, probaban su existencia, como: el baño y a la qubba que hubo en el interior de la torre (Vieja) que preside el frente occidental de este recinto.
Del palacio, concretamente se identifica una parte de la crujía oriental, en contacto con el baño. Aunque lo conservado son cimentaciones, se aprecia un tramo de muro realizado en ladrillo, que perteneció a la fachada principal del palacio. Se trata de un muro de contención, apoyado directamente sobre la roca, que carece de cara al interior, pues su función era crear una plataforma sobre la que se levantaron los muros del palacio. Adosados a este cimiento se localizan dos muros. tambien con ladrillos.
Tras la reconquista cristiana, lo único que parece haberse salvado de este palacio nazarí reformado, es una vivienda castellana situada en el extremo septentrional sobre el baño.
La Torre Vieja -Qubba-
La Torre Vieja -Qubba-
La torre Vieja-qubba-
La actual torre es de planta cuadrada y alcanza los 16 metros de altura. En época nazarí debió de ser un espacio indiviso con una qubba en su interior, asociada al salón principal del palacio, tal y como aparece en otras residencias nazaríes, como el Cuarto Real de Santo Domingo, el Generalife o el palacio de Comares; sin duda los mejores los mejores exponentes de esta solución arquitectónica.
En ellos se ve una torre situada en alto, que es utilizada como elemento propagandístico de exaltación del poder del sultán frente a la ciudad. En Salobreña la exhibición se hace frente al mar, debido a la importancia de su puerto. La hipótesis de que esta torre fue una qubba con las funciones descritas queda reforzada por la presencia en el tercio inferior de su frente principal de una franja decorativa formada por arquillos ciegos entrecruzados de ladrillo.
Parece evidente que el patio nunca estuvo dentro de la torre y sí en sus inmediaciones y que dentro de la torre existió un aposento en época nazarí.
Fue reconstruida en la década de 1950.
La Torre del Homenaje
La Torre del Homenaje – Torre del Polvorín
La Torre del Homenaje-Torre del Polvorín
En 1490, un documento menciona dos torres del homenaje: la primera es una «torre gorda que está agora por torre del homenaje» que es, la torre Nueva; la segunda es «la torre del homenaje que se ha de faser». Esta nueva torre del homenaje, es quizás la única mencionada en la documentación del siglo XVI y localizada en un plano histórico donde aparece bien dibujada y rotulada. Es el plano de Juan Subreville, fechado en 1722, en el que aparece, formando parte de la muralla que mira al mar, en el recinto superior.
Se representa como una torre de ángulo de planta circular, tal y como en la actualidad se conserva. En el alzado es dibujada con una altura considerable, muy alejada de la que hoy tiene; dada la fiabilidad del plano, posiblemente la tuvo una segunda planta necesaria para su misión de control. Los restos que se conservan, pertenecen a una planta baja abovedada e indican, que el acceso a la segunda planta sólo se podría hacer desde el adarve de la muralla.
Los Aljibes
Los Aljibes
Los Aljibes
Desde la época nazarí el Castillo contó con dos sistemas de abastecimiento: el primero consistía en la recogida de las aguas de lluvia caída sobre las torres y estancias del castillo. Mediante un sistema de canalización se almacenaban en el aljibe a través de sumideros o lumbreras. En años más secos se les rellenaba manualmente desde el pozo.
El segundo sistema consistía en la extracción de agua de un pozo existente en la zona norte de la fortaleza o también se podía recoger de un canal subterráneo derivado de la acequia principal.
En estos depósitos subterráneos y oscuros, el agua se mantenía en buen estado, gracias a la impermeabilización de las paredes y del suelo mediante un enlucido muy fino y compacto de cal mezclada con óxido de hierro que les proporciona un tono rojo arcilloso característico (el llamado color almagra).
El aljibe circular se ubica en el ángulo NE del recinto interno, su construcción subterránea, consiste en la excavación de un pozo revestido de ladrillo y una capa de cal y almagra, que asegura: la impermeabilidad, su higiene y desinfección. Su diámetro máximo es de 3,95 m y su profundidad actual de 3,50 m. En la actualidad se halla restaurado a modo de depósito abierto en su parte superior, pero poseía una cubierta abovedada, por lo que podría haber sido utilizado también como granero.
El baño tendría como principal fuente de abastecimiento el aljibe rectangular, situado en su flanco oriental a una cota más baja. Acumulaba el agua de lluvia caída sobre el palacio y el propio baño, descartándose que la noria de la torre del Agua, facilitase su costoso abastecimiento.
Estuvo cubierto originalmente con bóveda de cañón, de la que se han documentado importantes fragmentos en su interior, mezclados con un depósito de tierra muy reciente. También son visibles las marcas de las maderas verticales de los tapiales que fueron colocadas durante el encofrado, que una vez fraguado fueron retiradas, rellenándose los huecos dejados con ladrillos y tejas fragmentadas. De las agujas horizontales existen evidencias en el exterior de la cara este, junto a la torre Nueva.
Conserva algunos tramos del canal que recogía las aguas que vertían su interior mediante pequeños canalillos realizados con teja. Uno de ellos se conserva íntegramente y otro de forma parcial. Del sistema de recogida de agua se observan dos fases diferentes de canalización, superpuestas.
Los aljibes se abastecieron con agua de lluvia y mediante el agua extraída de un pozo situado en la Torre del Agua. Otra estructura de planta circular se abre en el patio, cuya función pudo ser la de silo, pero también se sabe que se utilizó como mazmorra.
Leyendas del Castillo
Leyendas del Castillo
LA ALCAZABA DE SALOBREÑA: PRISION REAL
Sus muros han presenciado interesantes episodios de la historia del reino nazari de Granada. Fue prisión «real» de emires y sultanes destronados y de miembros de la realeza que por miedo a conspiraciones o traiciones palaciegas acabaron presos en ella. Destaca la presencia de Yusuf III, preso entre 1392 y 1408.
Sufrieron prisión y en ocasiones un “exilio dorado” otros personajes de la familia real, siempre envueltas en rencillas y conspiraciones por el poder. Así lo fueron: Muhammad “El Zurdo” primo de Yusuf III, A la muerte de Yusuf III le sucedió su hijo Muhammad el Pequeño, en minoría de edad, bajo la tutela del alcaide Alamîn. Pero al poco tiempo de tomar el cargo, una conspiración, en el año de 1419, lo apartó del trono en favor de su tío Muhammad el Zurdo, ocho años después Muhammad, el Pequeño, arrebata el trono a su tío, pero en 1429, se repite la historia y Muhammad, el Zurdo, lo desposee del trono y lo manda preso a Salobreña, donde a los dos años del cautiverio lo hizo matar.
El cronista Hernando de Baeza, nos cuenta como Muley Hacen padre de Boabdil, arrebató el trono a su propio padre padre Abû Nasr Sa´d y lo envió preso a Salobreña, donde murió. Muley Hacen, sufrirá posteriormente la misma suerte que su padre, siendo encerrado en una prisión donde morirá. Según la Leyenda pidió “ser enterrado en la cumbre mas alta de Sierra Nevada cerca del cielo y alejado de toda civilización, El Mulhacén, que precisamente lleva el nombre de este Rey.
LEYENDA DE LA PARTIDA DE AJEDREZ
Entre los príncipes o monarcas presos en la alcazaba de Salobreña, aparece, en las crónicas, como primero de la lista el futuro Yusuf III, que siendo primogénito y designado por su padre futuro Rey de Granada, su hermano Muhammad VII logró usurparle el trono y enviarlo a la alcazaba donde permaneció preso hasta 1408. Éste en su lecho de muerte dio orden de su ejecución. Cuenta “La leyenda de la Partida de Ajedrez“ que: estando el Principe Yusuf jugando una partida de ajedrez con el alcaide, en la alcazaba, llegó el emisario de Muhammad VII para comunicarle la orden de ejecución. Yusuf sabía que en Granada había un levantamiento contra su hermano y tratando de ganar tiempo le pidió al emisario que como última voluntad le permitiera realizar algunas gestiones.
El emisario se negó a dejarlo salir de la sala y entonces le pidió que al menos le permitiera terminar la partida de ajedrez que estaba jugando, a lo que el emisario aceptó. Yusuf y el alcaide prolongaron la partida largo rato y antes de llegar al Jaque Mate, irrumpieron en la alcazaba dos emisarios con el anuncio de la muerte de Muhammad y la proclamación por parte del pueblo granadino de Yusuf como nuevo sultan. Liberado y coronado en 1408 a la edad de 32 años, fue autor de una importante composición poética, compuesta en su mayoría durante su cautiverio. Este encierro obligado le provocó importantes secuelas físicas, que a la postre acelerarían su muerte, la cual tuvo lugar en 1417
LEYENDA DE LAS TRES PRINCESAS
En la base del llamado “Camino del Moro”, apéndice del recinto amurallado de la ciudad medieval de Salobreña, junto con la alcazaba, se localiza el escenario elegido por Washington Irving, donde transcurre parte de la trama de la leyenda, de «Las tres hermosas princesas», que finalmente terminaría en Los Palacios de la Alhambra. Es una bella y a la vez triste leyenda romántica que el ilustre escritor americano inmortalizó en sus famosos “Cuentos de la Alhambra” con una bellísima e interesante descripción literaria que merece la pena leer.
Reinaba por entonces en Granada un tirano monarca llamado Muhammad el Zurdo, personaje histórico, que estuvo preso en la alcazaba de Salobreña. Según cuenta la leyenda, este monarca casó con una joven cristiana cautiva, de cuyo matrimonio nacieron tres hermanas trillizas, a las que llamó Zayda, Zoraida y Zorahaida. Los astrólogos le vaticinaron que tuviese cuidado con ellas cuando llegara “la edad del peligro”, es decir, la pubertad. Muerta la madre el emir ordenó que fuesen educadas en la alcazaba palatina de Salobreña, aisladas de todo peligro, bajo la tutela de su fiel ama Kadiga.
Pasó el tiempo, y un día, la inquieta Zaida sentada en una de las ventanas del pabellón, observó la llegada de una galera que transportaba presos. Llamó a sus hermanas y observaron que veían tres jóvenes cristianos prisioneros de alguna escaramuza. Surgió el interés y el amor de cada hermana por cada uno de aquellos jóvenes. Pasaban las horas mirando a través de las celosias para verlos y oírles sus canciones de amor mientras trabajaban. Kadiga, la fiel ama, avisó a su padre de que sus hijas ya estaban en edad de casamiento y éste ordenó trasladarlas a la Alhambra.
Kadiga, que era como su madre, comprendió lo que ocurría y empezó a colaborar con ellas, desobedeciendo las órdenes del Sultán, para facilitarles la huida con sus jóvenes amantes. Logra sobornar al carcelero y prepara la huida de los prisioneros y de las jóvenes princesas en su afán de ser libres. En el último momento Zorahaida, la menor, de carácter más tímido y melancólico decide quedarse. La comitiva marchó hacia Córdoba sin ella, perseguidos por la guardia del Sultán que no consiguió atraparles. Zorahaida triste pasaba las horas mirando hacia Córdoba. Poco tiempo después murió y según la tradición fue enterrada en uno de los jardines de la Alhambra. En su tumba creció un rosal que siempre florecía con una rosa única. Su muerte en la flor de la vida, dio origen a muchas leyendas, pero ésta, llamada «la rosa de la Alhambra», es la que más ligada está a la dulce princesita, que no tuvo valor para seguir el destino que los astrólogos habían previsto para ella.
Se cuenta que su padre solía pasear junto al rosal y sus miradas entristecidas se posaban sobre las flores.
Recinto Septentrional
Recinto Septentrional
Recinto septentrional
En este recinto localizamos tres elementos arquitectónicos especialmente relevantes. Nos referimos a la puerta llamada del «Socorro del mar», a la torre del Agua y baluarte de la Coracha. Tanto la puerta como la primera torre parecen ser estructuras que formaron parte de la alcazaba nazarí, mientras que la torre de la Coracha es una obra castellana construida, muy probablemente, sobre una torre preexistente.
La puerta del Socorro del mar.
Tal y como su nombre indica, esta puerta debió de jugar un papel muy importante en la alcazaba nazarí en relación con la defensa y acceso al puerto que hubo a sus pies. Una comunicación directa con un lugar tan estratégico como era el puerto le daba a la fortaleza una independencia completa, pues sus moradores podían huir por mar en caso de que estuvieran totalmente cercados por tierra firme y ya no pudieran resistir más; de igual modo este acceso permitía acudir por mar en auxilio de unos sitiados necesitados de refuerzos. Se ubicaría justo en el lienzo de muralla que sube desde la torrede la Coracha hasta la del Homenaje y su origen es medieval.
Torre del Agua
El nombre de esta torre está muy relacionado con la noria que contuvo durante siglos, destinada al suministro de agua a la fortaleza. En fecha desconocida, la antigua torre sufrió el colapso de su mitad septentrional Ante la amenaza de un derrumbe total se decidió en 1974 reconstruir su mitad septentrional con el fin de proteger los restos que quedaban, a la vez que se dotaba a la fortaleza de una nueva imagen acorde con los gustos del momento. La fábrica nueva presentaba al exterior una obra mixta de cajas de mampuestos con encintados y esquinas de ladrillo.
Los restos arqueológicos del pozo de noria se dejaron vistos en el interior de la nueva torre, dentro de una cámara organizada en varios pisos separados por forjados de viguetas de hormigón y bovedillas 80, cuya finalidad era anclar la nueva obra.
Torre o Baluarte de la Coracha
Está situado en el extremo noroeste de la fortaleza. La obra que ha llegado a nosotros presenta planta ligeramente trapezoidal y un acusado talud. Está rematado con un elevado antepecho con aspilleras para fusilería en sus tres fachadas exteriores. Su fábrica mixta de ladrillo y mampostería se asienta directamente sobre la roca. Su finalidad era la de defender a los que viniesen a socorrer la fortaleza por el mar.
